Los cinco beneficios del café

Sin duda, el café es una de las bebidas favoritas del mundo. Forma parte de la cultura occidental y es más que una simple infusión. Tiene también un componente social que a nadie se le escapa.

¿Cuántas veces hemos quedado con amigos para tomar un café o hemos hecho una pausa en el trabajo para charlar con los compañeros? Incluso la llaman así, pausa para el café o coffee break en inglés.
La realidad es que el aroma del café engancha, hasta el punto de que si un día nos falta, lo echamos de menos. Tanto nos gusta que esta bebida centenaria, cuyo origen se sitúa en la península arábiga, ha sido objeto de muchos estudios. Aquí te contamos los más destacados.

¿Qué beneficios tiene el café para nuestro organismo?

alergias-1Nos despierta: empezamos con el beneficio más conocido. El café nos despierta y nos mantiene en alerta, así que es perfecto para aquellos días de trabajo que necesitamos un poquito más de energía. La responsable de esto es la cafeína que estimula la actividad cerebral y hace que estemos vigilantes. Pero precisamente por ello tenemos que tener también cuidado y no excedernos, sobre todo si nos cuesta conciliar el sueño, ya que puede provocar insomnio. La cantidad recomendada es 3 tazas de café al día según distintos estudios de investigación.

alergias-2Nos ayuda a concentrarnos: como nos despierta y nos mantiene en alerta, el café nos ayuda a centrar nuestra atención y a concentrarnos en lo que estemos haciendo. Una taza de café hace que pensemos y reaccionemos más rápido en determinadas situaciones. Por eso, si vas a hacer un viaje largo, no olvides de tomar una tacita de café antes de emprenderlo. ¡Combatirás el sueño al volante si, además, haces una parada cada dos horas!

 

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alergias-3Un antioxidante: el café forma parte también de los alimentos antioxidantes. Estos retrasan la oxidación y el envejecimiento de las células; refuerzan el sistema inmunológico y nos protegen de las enfermedades cardiovasculares. Numerosos estudios científicos vinculan la alimentación a nuestra salud. Incorporar alimentos ricos en antioxidantes a nuestra dieta repercute en nuestro bienestar y, además, es algo que está al alcance de todos. Además de café, el té verde, las alcachofas, el brócoli o los frutos secos son alimentos ricos en antioxidantes.

alergias-4Combate la depresión: entre todos los estudios realizados sobre el café, hay algunos que confirman que su consumo disminuye el riesgo de padecer depresión. La responsable de esto vuelve a ser la cafeína, que afecta directamente al cerebro.

alergias-5Aporta otros nutrientes: es verdad que el café es una infusión, pero nos aporta también otros nutrientes beneficiosos para nuestro organismo. Además de los antioxidantes, el café contiene también vitaminas del grupo B, potasio, magnesio y niacina.

 

Con todos estos beneficios, ¿te han entrado ganas de tomar una taza de café? ¿Cuál te gusta más? Hay quienes prefieren el clásico café espresso o un café cortado, mientras que otros prefieren tomarlo con leche bien espumada y se decantan por un capuccino o un caffe latte.

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Lo bueno del café es que hay uno para cada gusto y que, actualmente, existen cafeteras domésticas que hacen cafés muy profesionales, como los que encontraríamos en una cafetería. El café es sin duda un pequeño gran acierto. 


3 recetas de sandwiches originales

¿Qué cenamos hoy? Esta pregunta se repite en muchos hogares españoles a última hora del día. Después de una jornada de trabajo, de buscar a los niños del colegio o de volver del gimnasio, llegamos a casa y no siempre sabemos qué hacer para cenar.

Seguro que en más de una ocasión te has visto haciendo esta misma pregunta. Hoy te vamos a dar la respuesta en forma de cenas saludables y rápidas de hacer: sándwiches originales.

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La principal ventaja de los sándwiches es que podemos hacer tantos como queramos. Vegetales, exóticos, orientales, americanos, mediterráneos… Sólo tenemos que elegir los ingredientes que más nos gusten y crear nuevas recetas.

Más allá de los ingredientes que elijamos para cada sándwich, hay un ingrediente “estrella” que no puede faltar: el pan. Y aquí también tenemos una gran variedad (integral, blanco, cereales…), de la que echar mano para hacer distintos tipos de sándwich.

Se habla mucho del valor nutricional del pan y del lugar que ocupa dentro de la dieta mediterránea. Desde hace miles de años, forma parte de nuestra alimentación. La razón es que este ingrediente, además de estar delicioso, tiene también un valor nutricional. Contiene fibra, hidratos de carbono, proteína vegetal, hierro, calcio, magnesio, fósforo, además de vitaminas de tipo B y proteína vegetal.

El sándwich es una receta internacional que encontramos fácilmente en muchos lugares del mundo, especialmente en los países anglosajones. Allí es bastante habitual comer al mediodía un sándwich, mientras que en nuestro país los preferimos a la hora de la cena. ¿Dónde surgió esta receta?

 

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El sándwich tiene detrás una historia original y divertida. Toma su nombre del británico John Montagu, el IV conde de Sandwich, que vivió en el siglo XVIII. Este conde era un auténtico aficionado a las partidas de naipes, tanto que pasaba largas horas con jugadas interminables que abrían el apetito. Tal era su pasión que se las ingenió para comer sin dejar de jugar a las cartas e ideó lo que hoy como conocemos como sándwich. Con una mano tomaba su comida y con la otra sujetaba las cartas.

Desde entonces, ha llegado a nuestros días. Te proponemos 3 sándwiches originales, diferentes a los que estamos acostumbrados para que tus cenas sean rápidas, pero igual de apetitosas.

 

Sándwich de mozzarella y jamón serrano

La clave de un buen sándwich es que el pan esté rico. Y si está calentito y crujiente, todavía mejor. Con una sandwichera o un tostador, conseguiremos que el pan adquiera esa textura y el sándwich sea todavía más irresistible.

 

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Tomamos una rebanada de pan y colocamos una capa de jamón serrano, la mozarella, las hojas de rúcula y unas rodajas finas de tomate natural.
Por último, cerrando los ingredientes, volvemos a colocar una feta de jamón serrano. Lo hacemos así para evitar que la lechuga o el tomate estén en contacto con el pan, porque al contener agua resquebrajan el pan.

Sándwich de queso y salmón

El salmón combina a la perfección con el queso, así que no nos hemos podido resistir a incluir este delicioso sándwich en nuestra lista. El salmón tiene muchas propiedades beneficiosas para la salud, así que es una opción muy saludable.

 

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Extendemos el queso de untar sobre el pan, añadimos las hojas de canónigos y sobre ellos las tiras de salmón.
Calentamos con la sandwichera y servimos caliente.

Sándwich de humus y bacon

El humus es una crema de garbanzos con pasta de tahini que da un toque exótico y árabe a nuestras recetas. Se extiende fácilmente, por lo que es perfecto para ponerlo de base en nuestros sándwiches.

 

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Extendemos el humus en el pan y colocamos encima las tiras de bacon crujiente. A continuación, ponemos unos aros de cebolla fritos y cerramos con la segunda mitad del pan.
Para terminar lo pasamos por la sandwichera.

A disfrutar!!


La relación del jugo de naranja y el buen humor

Probablemente habrás comprobado en más de una ocasión que hay alimentos que tienen el poder de subir el ánimo hasta al más apagado de la sala. Y no, no nos referimos al chocolate, sino a uno más saludable, lleno de vitamina C. ¡El jugo de naranja! Reduce el estrés y la ansiedad y nos pone de buen humor y, precisamente, por estas dos razones de peso es más que recomendable tomar un vasito por la mañana, si lo que queremos es empezar el día con buen pie y llegar a nuestra oficina con una sonrisa bien grande. Y, además, podemos tomárnoslo con tranquilidad, porque resulta que las vitaminas no se esfuman tan rápidamente como nos han contado desde pequeños.

Llegan a aguantar hasta doce horas y sólo en condiciones extremas, como calentarlo a 120ºC, algo que no suele ser muy habitual, se pierden. Así al menos lo aseguran nutricionistas y médicos en el artículo ‘Recomendaciones de manipulación doméstica de frutas y hortalizas para preservar su valor nutritivo’ de la Revista Española de Nutrición Humana y Dietética.

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También la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas se hace eco de esta tesis. Así que dicho esto, creo que podemos bebernos el jugo con calma y disfrutar de su sabor. Es cierto que la vitamina C se oxida y que es más sensible a la luz solar y al calor, pero la pérdida no es tan inmediata como pensábamos.

Hay quien calienta la naranja en el microondas para conseguir más jugo y la verdad es que es una medida efectiva. Pero esta práctica no es muy recomendable, porque en estos casos sí que se pierde una parte de esa vitamina C, debido al calor de las microondas. Otra opción más saludable es contar con un exprimidor que nos ayude a sacar todo el jugo a nuestras frutas. De esta forma, llenaremos el vaso y no perderemos ni una vitamina de nuestro jugo.

¿Sabías que hay otros alimentos que tienen más vitamina C que la naranja?

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Hay alimentos con mucha vitamina C, como la guayaba

 

El kiwi, por ejemplo, es una de ellas. Por cada cien gramos aporta 90 mg de vitamina C; seguida de la fresa (60 mg) y la naranja (50 mg).

Hay también otras más exóticas, como la guayaba, cuyo aporte de vitamina C es siete veces superior al de las naranjas. Así que podemos sacar partido de nuestra juguera y disfrutar de otros jugos más tropicales, como el de guayaba. Además de tener un sabor exótico, que recuerda a la avellana, ofrece múltiples ventajas para el organismo tanto por su alto contenido en vitamina C, como por el aporte de fibra y potasio.

Además hay verduras y hortalizas, como el pimiento rojo y el perejil, muy ricos en vitamina C. En esta tabla puedes ver algunos ejemplos:

Alimentos con mucha vitamina C / Mg de vitamina C por cada 100 gramos
Guayaba / 300
Grosella negra / 200
Pimiento rojo / 190
Perejil  / 130
kiwis / 90
Fresa /  60
Naranja  / 50

Hay muchos alimentos con vitamina C, más allá de la naranja y el limón. ¡Conocer los nutrientes de cada alimento, nos abre muchas puertas en la cocina!  ¿Te apuntás?


Un batido detox para cada día de la semana

¡Es primavera! ¡Es hora de smoothies! Queremos preparar una lista de smoothies o batidos detox, uno para cada día de la semana. Son bebidas refrescantes y saludables que, además, podemos tomar en cualquier momento del día como complemento a nuestra dieta.

 

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Preparar en casa estos batidos siempre es un acierto porque utilizamos ingredientes saludables, naturales y evitamos también todos los azúcares y aditivos que llevan los productos elaborados.

Además, es una receta que podemos llevar fácilmente con nosotros: al trabajo, al parque, al gimnasio… Esta licuadora de vaso está diseñada para que puedas triturar todos los ingredientes y llevarte el licuado en el mismo vaso, sin cambiar de recipiente.

 

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Lunes:

  • ½ mango
  • ½ manzana
  • 1 tallo de apio
  • 1 vaso de jugo de naranja
  • Un poco de menta

 

Martes:

  • 1 pepino
  • 1 banana
  • 1 limón
  • Almendras
  • 1 cucharada de aceite de oliva

 

Miércoles:

  • Frutillas
  • Jugo de naranja
  • Yogurt

 

Jueves:

  • Una rodaja de raíz de jengibre
  • 1 remolacha
  • ½ manzana
  • 2 zanahorias

 

 

Viernes:

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  • Hojas de espinacas
  • 1 manzana
  • ½ jengibre
  • Jugo de medio limón

 

Sábado:

  • 2 rodajas de ananá
  • ½ pepino
  • ½ manzana

 

Domingo:

  • ¼ melon
  • 1 banana
  • ½ vaso de leche o soja

 

 

¿Cómo hacer batidos detox?

El truco para acostumbrarte a su sabor es añadir mayor cantidad de fruta que de verdura, para poco a poco ir incorporando mayor porcentaje de hoja verde.

Puedes empezar con:

70 % de fruta + 30 % verdura+ agua

50 % de fruta + 50 % de verdura + agua

60 % de verdura + 40 % de verdura + agua

70 % de verdura + 30 % de fruta + agua

 

Trucos

  • Aderézalo con ajo, aceite, sal y alguna especia o hierba aromática. Predominará el sabor salado.
  • Acompáñalo de una pieza de fruta, rica en vitamina C, ayudará a la asimilación del hierro de las verduras verdes”.
  • Toma el batido inmediatamente después de su elaboración para evitar la oxidación y la pérdida de nutrientes.

Desayunos sanos para niños: uno distinto para cada día

“El desayuno es la comida más importante del día” ¿Cuántas veces has escuchado esa frase? No sabríamos decirlo, pero a día de hoy sigue siendo uno de los lemas más repetidos por los nutricionistas.

La teoría la tenemos muy bien aprendida, porque la hemos escuchado desde pequeños una y otra vez, pero ¿la llevamos a la práctica? Son muchos los pediatras y educadores que aseguran que la primera comida del día juega un papel importante en el rendimiento escolar de los niños.

Y ya sabemos que para que los niños desayunen bien, deben hacerlo los padres también. Esa es la mejor manera de que los más pequeños aprendan a base de repetición.

El problema es que las mañanas son siempre un “pelín ajetreadas” en todos los hogares y todavía más si tienes niños. Hay que hacer muchas cosas en poco tiempo: despertarlos, prepararse para el cole, preparar la mochila, intentar que desayunen… y conseguirlo sin retrasos es todo un reto.

A eso hay que añadir que hay muchos niños que no tienen  apetito por las mañanas y les cuesta desayunar. Para intentar evitar que esto ocurra, hay dos consejos que suelen ser muy efectivos.

  •  Adelantar la hora de la cena: Si los más pequeños de la casa han cenado tarde, al día siguiente se levantarán con menos apetito. Para remediarlo, podemos simplemente adelantar media hora la cena y veremos como a primera hora de la mañana tienen un poquito más de hambre.
  • Dejar el desayuno para el final. Este consejo funciona muy bien, porque cuánto más tiempo pasa desde que nos hemos levantado más apetito tenemos. Podemos dejar el desayuno para el final y proponer al niño que se vista primero; haga la cama y prepare su mochila, antes de desayunar. Con este movimiento y transcurrido un tiempo desde que se ha levantado, lograremos que desayune con más ganas.
  •  Variar el desayuno. Con las prisas de las mañanas, acabamos poniéndoles el mismo desayuno y los niños se acaban cansando. Por eso, una forma de que les entre el apetito es que el desayuno les sorprenda. Aquí te proponemos uno  para cada día.

Lunes: Un vaso de leche con tortitas caseras con chocolate y crema o sirope.

Martes: Jugo, un vaso de leche y cereales.

Miércoles: Una rica tostada con mermelada y una botellita de yogur líquido.

Jueves: Un vaso de leche y un cruasán de jamón y queso.

Viernes: Un trocito de torta casera de zanahoria.

Sábado: Un vaso de leche con mucho cacao y galletas maría.

Domingo: Medio sandwich mixto de jamón y queso con un batido de frutas.

 

¡Son muchos los desayunos que podemos hacer cada día, para que a nuestros pequeños les entre el apetito y vayan al cole con la energía que necesitan! Hoy vamos a hacer la torta de zanahoria. Con esta receta tan dulce, conseguiremos que nuestros pequeños coman zanahoria, pero de otra forma. Es un alimento muy nutritivo, rico en potasio y fósforo, que ayuda a proteger la vista.

 

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Ingredientes:

– 4 huevos

– 250 gr de zanahoria (4 o 5 zanahorias)

– 200 gr de harina

– Medio sobre de levadura

– Medio vaso de aceite de girasol

– 200 gr de azúcar

– Canela y nueces (opcional)

 

¿Cómo lo hacemos?

¡Es muy fácil!

  1. Empezamos por el ingrediente estrella de la torta. Para ello, rallamos la zanahoria. Podemos hacerlo con un rallador o con el procesador de alimentos, utilizando el disco de corte de doble cara, como hemos hecho aquí.
  2. En un recipiente, mezclamos los huevos con el azúcar. Aquí también podemos utilizar el procesador de alimentos o una batidora de repostería, para conseguir la mezcla en menos tiempo. Cuando esté espumosa, añadimos el aceite de girasol y mezclamos.
  3. Por último, pasamos la harina y la levadura por un colador y la añadimos a la mezcla del bizcochuelo con un poquito de canela. A continuación, amasamos.
  4. Añadimos la ralladura de zanahoria y las nueces y batimos para que quede bien mezclado.
  5. Colocamos la mezcla en un molde y lo introducimos en el horno a unos 180 grados durante 25 minutos aproximadamente. Cada horno es distinto, así que deberemos estar atentos la primera vez que lo hagamos para anotar el tiempo necesario para la próxima.
  6. ¡Ya lo tenemos listo! Este desayuno encanta a los pequeños, además es muy nutritivo.