Disfruta con los pequeños de la casa de una tarde de cocina

Sorprende a los más pequeños con estas cenas tan divertidas con las que no dejarán bocado. Cuando tenemos niños en casa, las comidas son un momento crucial. Buscamos una dieta equilibrada para que no les falte ningún nutriente con recetas saludables.

Pero queremos, además, que sean recetas divertidas y creativas, para que los niños no se aburran y coman con ganas.
Ahora que en verano es tiempo de comidas frescas, te damos 3 ideas. Son recetas sencillas que podrás preparar con ellos en una tarde de cocina.

Estrella con glamour

A esta estrella no le falta encanto; es divertida y fácil de hacer. Eso sí, necesitamos un cortador de galleta con forma de estrella, que podemos encontrar en cualquier tienda de utensilios de cocina.

 

estrella-lechuga

  • Con el cortador, hacemos la forma de estrella en una rebanada de pan. Para que la base sea más sólida y manejable, tostamos un pelín la tostada con el tostador, sin que llegue a quedarse muy rígida.
  • Repetimos la operación con una feta de queso y otra de jamón o pechuga de pavo, al gusto del consumidor. Utilizamos cortadores más pequeños para que luego al colocarlos sobre la tostada se vean y destaquen.
  • Ahora toca poner cara a nuestra estrella. Para los ojos, utilizamos unas aceitunas negras y tomate para los labios y las mejillas. Decoramos el plato con unas hojas de lechuga y ya tenemos este entrante con glamour.

Mouse mini

Es un pequeño detalle, pero marca la diferencia. No es lo mismo un bocadillo normal y corriente, que uno con cara de animalito. En menos de cinco minutos, podemos darle forma y sacar la sonrisa de los peques.

 

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  • Con tres aceitunas -dos verdes y una negra- y un tomate hacemos los ojos y el hocico.
  • A continuación, hacemos dos agujeritos en el pan de hamburguesa y con dos fetas de jamón hacemos las orejas. Ahora sólo falta ver la cara de tu hij@ al ver esta rica merienda.

Gatito y cerdito de arroz

En esta receta, vamos a utilizar de base el arroz, clave en la dieta de los niños, que necesitan una dosis de energía para poder saltar y correr tanto como deseen.

 

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  • Con un molde circular, hacemos la forma de la cara del cerdito. Hemos utilizado aceitunas, tomate, pepino y pechuga de pollo para hacer la cara y pescado frito -o pechugas empanadas- para las orejas.
  • En el caso del gatito, hemos usado los mismos ingredientes, junto al pepino o la aceituna negra para hacer unos ojos gatunos.

La relación del jugo de naranja y el buen humor

Probablemente habrás comprobado en más de una ocasión que hay alimentos que tienen el poder de subir el ánimo hasta al más apagado de la sala. Y no, no nos referimos al chocolate, sino a uno más saludable, lleno de vitamina C. ¡El jugo de naranja! Reduce el estrés y la ansiedad y nos pone de buen humor y, precisamente, por estas dos razones de peso es más que recomendable tomar un vasito por la mañana, si lo que queremos es empezar el día con buen pie y llegar a nuestra oficina con una sonrisa bien grande. Y, además, podemos tomárnoslo con tranquilidad, porque resulta que las vitaminas no se esfuman tan rápidamente como nos han contado desde pequeños.

Llegan a aguantar hasta doce horas y sólo en condiciones extremas, como calentarlo a 120ºC, algo que no suele ser muy habitual, se pierden. Así al menos lo aseguran nutricionistas y médicos en el artículo ‘Recomendaciones de manipulación doméstica de frutas y hortalizas para preservar su valor nutritivo’ de la Revista Española de Nutrición Humana y Dietética.

exprimido-con-mano

 

También la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas se hace eco de esta tesis. Así que dicho esto, creo que podemos bebernos el jugo con calma y disfrutar de su sabor. Es cierto que la vitamina C se oxida y que es más sensible a la luz solar y al calor, pero la pérdida no es tan inmediata como pensábamos.

Hay quien calienta la naranja en el microondas para conseguir más jugo y la verdad es que es una medida efectiva. Pero esta práctica no es muy recomendable, porque en estos casos sí que se pierde una parte de esa vitamina C, debido al calor de las microondas. Otra opción más saludable es contar con un exprimidor que nos ayude a sacar todo el jugo a nuestras frutas. De esta forma, llenaremos el vaso y no perderemos ni una vitamina de nuestro jugo.

¿Sabías que hay otros alimentos que tienen más vitamina C que la naranja?

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Hay alimentos con mucha vitamina C, como la guayaba

 

El kiwi, por ejemplo, es una de ellas. Por cada cien gramos aporta 90 mg de vitamina C; seguida de la fresa (60 mg) y la naranja (50 mg).

Hay también otras más exóticas, como la guayaba, cuyo aporte de vitamina C es siete veces superior al de las naranjas. Así que podemos sacar partido de nuestra juguera y disfrutar de otros jugos más tropicales, como el de guayaba. Además de tener un sabor exótico, que recuerda a la avellana, ofrece múltiples ventajas para el organismo tanto por su alto contenido en vitamina C, como por el aporte de fibra y potasio.

Además hay verduras y hortalizas, como el pimiento rojo y el perejil, muy ricos en vitamina C. En esta tabla puedes ver algunos ejemplos:

Alimentos con mucha vitamina C / Mg de vitamina C por cada 100 gramos
Guayaba / 300
Grosella negra / 200
Pimiento rojo / 190
Perejil  / 130
kiwis / 90
Fresa /  60
Naranja  / 50

Hay muchos alimentos con vitamina C, más allá de la naranja y el limón. ¡Conocer los nutrientes de cada alimento, nos abre muchas puertas en la cocina!  ¿Te apuntás?


Sorprende a los niños en Halloween con estas recetas fáciles de hacer

Si lo que estás buscando son recetas sencillas y fáciles de hacer con niños, éste es tu post. Te proponemos tres recetas que podrás hacer en un periquete y que harán reír a los más pequeños de la casa. La primera de ellas es la más sencilla de todas. Tan sólo necesitarás bananas para hacer unos fantasmas simpáticos y unas mandarinas que en esta ocasión harán de pequeñas calabazas.

Para esta ocasión, hemos utilizado cuatro bananas y les hemos quitado una cuarta parte por uno de los dos extremos. Las piezas que sean del mismo tamaño, para que luego en el plato queden al mismo nivel, aunque podemos hacerlo de diferentes alturas. Si, por ejemplo, hacemos una familia de fantasmas, con los papás y los niños, podemos hacer que queden a distinto nivel, eligiendo banans más grandes o más pequeñas o cortándolas más o menos.

Para hacer la cara de los fantasmitas hemos colocado unos chips de chocolate. También podemos ponerles los ojos de distintos colores, para darle más colorido.

Junto a ellos, hemos colocado unas mandarinas con apio y ya tenemos nuestra receta de Halloween. Y lo más importante, además de ser un postre o una merienda divertida es también saludable y una forma atractiva de comer fruta.

Y de estos fantasmas frutales, pasamos a otros que son una mezcla de dulce y salado.

Los hemos hecho con unos palitos de ‘snack’ o aperitivos, que podemos encontrar fácilmente en el supermercado y chocolate blanco para fundir.

Es tan fácil y rápida de hacer que sólo necesitamos sumergir los palitos salados en el chocolate previamente fundido y dejar enfriar. Una vez que están fríos, les dibujamos el rostro con colorantes comestibles. No te preocupes, si no tienes mucho pulso y algún trazo se desvía porque los fantasmas siempre tienen esa apariencia un tanto borrosa.

 

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Y pasamos de la merienda y del aperitivo, a lo que puede ser una cena o una comida de Halloween para pequeños y mayores. Un vampiro con sabor a espaguetis con tomate. Es facilísimo de hacer. Sobre una base de espaguetis, añadimos el tomate para hacer la forma de la cara del vampiro. Luego colocamos los ojos, la boca y los colmillos. Para ello, necesitaremos dos huevos duros que cortaremos en círculos para hacer los ojos y aceitunas negras para hacer las pupilas y los colmillos. Una vez que tenemos todos los ingredientes, sólo nos quedará montar el plato. ¡Voilá!

 

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Estos monstruosos sandwich son una buena idea para el almuerzo y hacer que los niños no dejen ni una miga en el plato. Es tan fácil que tan sólo tenemos que cortar los bordes del pan y hacer la forma de la boca simulando la dentadura. Y en función de los gustos añadimos salame, salamín o cualquier fiambre color rojizo. Por último, volvemos a usar las aceitunas negras para hacer los ojos.

 

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Desayunos sanos para niños: uno distinto para cada día

“El desayuno es la comida más importante del día” ¿Cuántas veces has escuchado esa frase? No sabríamos decirlo, pero a día de hoy sigue siendo uno de los lemas más repetidos por los nutricionistas.

La teoría la tenemos muy bien aprendida, porque la hemos escuchado desde pequeños una y otra vez, pero ¿la llevamos a la práctica? Son muchos los pediatras y educadores que aseguran que la primera comida del día juega un papel importante en el rendimiento escolar de los niños.

Y ya sabemos que para que los niños desayunen bien, deben hacerlo los padres también. Esa es la mejor manera de que los más pequeños aprendan a base de repetición.

El problema es que las mañanas son siempre un “pelín ajetreadas” en todos los hogares y todavía más si tienes niños. Hay que hacer muchas cosas en poco tiempo: despertarlos, prepararse para el cole, preparar la mochila, intentar que desayunen… y conseguirlo sin retrasos es todo un reto.

A eso hay que añadir que hay muchos niños que no tienen  apetito por las mañanas y les cuesta desayunar. Para intentar evitar que esto ocurra, hay dos consejos que suelen ser muy efectivos.

  •  Adelantar la hora de la cena: Si los más pequeños de la casa han cenado tarde, al día siguiente se levantarán con menos apetito. Para remediarlo, podemos simplemente adelantar media hora la cena y veremos como a primera hora de la mañana tienen un poquito más de hambre.
  • Dejar el desayuno para el final. Este consejo funciona muy bien, porque cuánto más tiempo pasa desde que nos hemos levantado más apetito tenemos. Podemos dejar el desayuno para el final y proponer al niño que se vista primero; haga la cama y prepare su mochila, antes de desayunar. Con este movimiento y transcurrido un tiempo desde que se ha levantado, lograremos que desayune con más ganas.
  •  Variar el desayuno. Con las prisas de las mañanas, acabamos poniéndoles el mismo desayuno y los niños se acaban cansando. Por eso, una forma de que les entre el apetito es que el desayuno les sorprenda. Aquí te proponemos uno  para cada día.

Lunes: Un vaso de leche con tortitas caseras con chocolate y crema o sirope.

Martes: Jugo, un vaso de leche y cereales.

Miércoles: Una rica tostada con mermelada y una botellita de yogur líquido.

Jueves: Un vaso de leche y un cruasán de jamón y queso.

Viernes: Un trocito de torta casera de zanahoria.

Sábado: Un vaso de leche con mucho cacao y galletas maría.

Domingo: Medio sandwich mixto de jamón y queso con un batido de frutas.

 

¡Son muchos los desayunos que podemos hacer cada día, para que a nuestros pequeños les entre el apetito y vayan al cole con la energía que necesitan! Hoy vamos a hacer la torta de zanahoria. Con esta receta tan dulce, conseguiremos que nuestros pequeños coman zanahoria, pero de otra forma. Es un alimento muy nutritivo, rico en potasio y fósforo, que ayuda a proteger la vista.

 

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Ingredientes:

– 4 huevos

– 250 gr de zanahoria (4 o 5 zanahorias)

– 200 gr de harina

– Medio sobre de levadura

– Medio vaso de aceite de girasol

– 200 gr de azúcar

– Canela y nueces (opcional)

 

¿Cómo lo hacemos?

¡Es muy fácil!

  1. Empezamos por el ingrediente estrella de la torta. Para ello, rallamos la zanahoria. Podemos hacerlo con un rallador o con el procesador de alimentos, utilizando el disco de corte de doble cara, como hemos hecho aquí.
  2. En un recipiente, mezclamos los huevos con el azúcar. Aquí también podemos utilizar el procesador de alimentos o una batidora de repostería, para conseguir la mezcla en menos tiempo. Cuando esté espumosa, añadimos el aceite de girasol y mezclamos.
  3. Por último, pasamos la harina y la levadura por un colador y la añadimos a la mezcla del bizcochuelo con un poquito de canela. A continuación, amasamos.
  4. Añadimos la ralladura de zanahoria y las nueces y batimos para que quede bien mezclado.
  5. Colocamos la mezcla en un molde y lo introducimos en el horno a unos 180 grados durante 25 minutos aproximadamente. Cada horno es distinto, así que deberemos estar atentos la primera vez que lo hagamos para anotar el tiempo necesario para la próxima.
  6. ¡Ya lo tenemos listo! Este desayuno encanta a los pequeños, además es muy nutritivo.